Posts etiquetados ‘Régimen político dominicano’

Por Hugo Cedeño
Núcleo por la Construcción de un Partido Obrero Revolucionario Internacionalista (NUPORI) hco2245@gmail.com

(El siguiente texto fue leído y distribuido el sábado 24 de agosto en el marco de los “Foros Abiertos de la Izquierda Revolucionaria –IR) celebrado en el D.N.

Muchas gracias por la invitación.

No vamos a discutir el concepto “régimen político”. Preferimos debatir alrededor de su contenido de clase y el programa revolucionario para enfrentarlo.

Hugo Cedeño.

Hugo Cedeño.

De entrada decimos que no todos los regímenes son iguales. Que la burguesía (o un sector de ella) y el imperialismo no siempre se apoyan en las mismas instituciones para gobernar, ni es igual la forma en que éstas se articulan para imponer su hegemonía de clase.

No es lo mismo enfrentar al régimen actual que el que encabezó Balaguer en los 12 años y, mucho menos, al que dirigió Trujillo. Estos tres regímenes políticos tienen en común los intereses de clase que representan y el tipo de estados capitalista que los sostienen. También sus vínculos con el imperialismo. Pero difieren en el tipo de instituciones del estado burgués en que se apoya la burguesía como clase para garantizar sus intereses y someter a los trabajadores.

Hasta hace poco en América Latina hubo dictaduras militares al por mayor. Ahora el 80% de su población vive bajo regímenes de democracia burguesa, algunos con amplias libertades democráticas. A este proceso nuestra corriente lo llamó “reacción democrática”

Nadie se atrevería a negar que hubo cambio con respecto al régimen político. Algunos por la vía reformista y otros a través de grandes movilizaciones

Estos cambios no han sido un regalo de la burguesía y el imperialismo a los trabajadores y al pueblo. Se lograron mediante muchos sacrificios, heroísmo y lucha. Si los trabajadores no logran más es por los límites que les imponen sus direcciones. Logran congelar las revoluciones políticas en curso.

De manera que cuando las masas alcanzar a derrotar dictaduras dan un enorme paso de avance. Pero hay que tener cuidado, porque el nuevo régimen que se instala suele ser usado por la burguesía y el imperialismo para desviar los procesos revolucionarios mediante acuerdos de paz, elecciones parlamentarias, pactos sociales y engañar a las masas con “caramelitos envenenados”.

Nunca debemos llamar a confiar en este tipo de régimen burgués, no importa las características que adquiera. Porque no van a resolver los graves problemas de las masas y menos en esta época histórica de crisis mundial capitalista.

Corresponde a los revolucionarios y revolucionarias del país y el mundo, acompañar a las masas en la lucha por derrotar a las dictaduras, pero indicándoles que hay que seguir la lucha, porque sus problemas materiales van a continuar.

Y son estos problemas los que provocan que las masas se mantengan en pie de lucha. No importan las mediaciones ideológicas o de clase que les impongan, ni la represión a que la sometan, salen a lucha cada vez con más fuerza,

Por eso, las masas en Perú, Argentina, Chile, Brasil, con regímenes burgueses más o menos estables, salen a pelear. También en algunos países capitalistas desarrollados como España, Francia, Portugal, Grecia, etc.

Características del régimen político dominicano

El actual régimen político dominicano está al servicio de la burguesía y el imperialismo. Tiene su base en el parlamentarismo con acento presidencialista.

Sus instituciones son débiles, fuertemente cuestionadas y de escasa credibilidad. Una de sus patas, que es el PRD, vive una de sus peores crisis, lo que hace que el llamado de Danilo para un “Pacto Social” se vuelve por ahora imposible, dado que se queda sin interlocutores. Mientras los estudios indican que pocos dominicanos y dominicanas creen en el aparato judicial, los congresistas, los partidos políticos y sus dirigentes, la Policía nacional y el Ejército, ni en los que dirigen los aparatos de estados, como los altos funcionarios y burócratas; y hasta llegan a decir sectores de las masas que Danilo es más de lo mismo.

Nosotros, los socialistas, nos alegramos que estos aparatos vayan a la crisis, los denunciamos y proponemos al movimiento de masas luchar para profundizarla mediante la movilización en su contra.

La debilidad del actual régimen viene de lejos. Se asienta en una situación mundial en la que las masas trabajadoras y los pueblos del mundo jaquean sus respectivos gobiernos. Resisten a muerte el plan económico imperialista y van alcanzando peldaños importantes en sus luchas, cuando desafían, no únicamente la burguesía y al imperialismo, sino por igual a las direcciones políticas y sindicales de colaboración de clase y a veces tratan de construir sus propios organismos de poder.

Este régimen hereda la debilidad estructural de una economía nacional basada en turismo, zona franca, comunicación, servicios y minerías, que inhabilita al gobierno y la burguesía para ni siquiera paliar la crisis que padece el país. Es una economía basada en el endeudamiento externo e interno y una enorme carga fiscal, que afecta sobre todo a las grandes mayorías nacionales.

Su estrategia económica es la estrangular a las masas trabajadoras cargando sobre sus hombros la crisis crónica que padece el país y el mundo capitalista. Y todo para garantizarle a la burguesía local e imperialista una mayor tasa de plusvalía en base a la sobre explotación de los trabajadores dominicanos, los inmigrantes haitianos y el saqueo de nuestros recurso naturales.

A todos estos factores se les agregan los múltiples pactos y concertaciones entre distintas fracciones de la burguesía y el imperialismo, para el recambio gubernamental y los ajustes necesarios para nuevos regímenes políticos y períodos presidenciales. Tales como “fallo histórico”, “pacto por la democracia” “pacto para la gobernabilidad” y al que ahora llama Danilo “pacto social”, con el problema de que no tiene con quien hacerlo, dadas la crisis del PRD y otros aparatos partidarios.

No hay manera de que el gobierno dominicano saque al país de la crisis económica que vive. Ni que mínimamente resuelva los graves problemas acarreados por la misma. El escenario mundial y mucho menos el nacional les favorecen.

De manera, que todo parece indicar que el actual gobierno y el régimen político que los sostiene, tiene problemas para poder atar a las masas a su dinámica.
Si llegamos a la conclusión de que el país va hacia el empeoramiento de las condiciones de vida de las masas y la profundización, a mediano plazo, podría tomar el mismo camino de Brasil, Chile, Perú, Argentina, entre otros.

Finalmente, una aclaración oportuna. Lo que tiene que ver con “narco-estado”, “partidocracia”, gansterismo, corrupción, clientelismo y demás yerbas, son características innatas de estos regímenes enclenques, en esta época de descomposición mundial del capitalismo, que nada puede ofertar a los trabajadores y movimiento de masas, la más pura de la democracia burguesa no podría librarse de esta podredumbre.

Son fenómenos que provocan descontentos. Pero no pueden constituirse en aspectos básicos para caracterizar, desde el punto de vista de clase, a los regímenes políticos y, menos que menos, para organizar el programa y las consignas de lucha; aunque sí hay que tomarlos en cuenta para definir una política frente a cada uno de ellos, como hay que hacerlo en relación a todos los graves problemas de la lucha de clases.

Por otro lado, no negamos que entre sectores de la burguesía haya confrontaciones en determinados momentos. Incluso puede haberlas con respecto a determinada política del imperialismo. Pero afirmamos que las mismas son canalizadas en el marco institucional del régimen burgués buscando ponerse de acuerdo para impedir el empuje de las masas.

Algunas cuestiones de las que pocos y pocas hablan al momento de discutir sobre el régimen político y Gobierno

Si el actual gobierno encabeza un régimen que golpea fuertemente a las masas con su política económica, si entrega nuestras riquezas naturales a las mineras, si abre nuestro mercado interno a la voracidad del capital imperialista, si controla las demás instituciones del Estado burgués, si protege a los corruptos nacionales e internacionales, si criminaliza las protestas y protege a los capos del narco, si profundiza de más en más la dependencia imperialista, por qué las masas no logran voltearlos por más que luchan?

Creemos que se debe a dos factores:

1- En que las masas aun no tienen conciencia de la necesidad de voltearlo y confían en la institucionalidad del régimen político para dirimir sus demandas.
2- A que existen direcciones reformistas burocráticas cuyo papel es fortalecer entre sectores de las masas la ideología de que es posible lograr demandas sin luchar y cuando salen las luchas por fuera de las mismas se empeñan en canalizarlas poniendo la pelota en la cancha del gobierno y su régimen político.

Son direcciones que gozan de muchos privilegios, sobre todo cuando se hacen representantes “de los trabajadores” en organismos colegiados como en la Seguridad Social, comité de salarios, consejos económicos y sociales o cuando controlan mecanismos en la UASD o se asignan altos salarios en algunos CE gremiales bajo la categoría de “gastos de representación”, etc.

De manera, que es imposible implementar un programa y una política de clase frente al Régimen Político dominicano y el gobierno sin combatir y denunciar el nefasto papel de esas direcciones. Capitularles a las mismas es un grave error porque no ayuda al avance de la conciencia y organización y movilización independiente de las masas. Lo mismo decimos frente a direcciones que les capitulan a partidos de la burguesía como el PRD, entre otros, con el argumento de que se puede acceder a “una cuota de poder” desde la cual supuestamente hacer cambios favorables a las masas.

Entre estas direcciones y los movimientos espontáneos que salen a dar la pelea hay diferencias importantes. La mayoría reflejan a la clase media. Rechazan a las direcciones burocráticas y al gobierno y denunciar fuertemente a las instituciones del régimen político. Son muy progresivas porque giran a la izquierda.

Frente a estos movimientos hay que tener una política de acercamiento. De respeto a su proceso y apoyo a sus luchas. Hay que tratar de ganarlos para la unidad de acción alrededor de lo que es posible, aprovechando el proceso unitario para explicar propagandísticamente el programa de la revolución socialista y nuestra actitud solidaria para con sus demandas sin imponer condiciones a la unidad de acción.

El Programa de la Revolución

Compañeros y compañeras, al principio hablamos de programa para enfrentar el actual régimen político dominicano y su gobierno. Nos estamos refiriendo a un programa revolucionario.

La orientación cotidiana de las masas parte de sus necesidades y situaciones objetivas. Pero nunca puede perder de vista el marco estratégico en que se inscribe.

Lo que para nosotros, serían el conjunto de propuestas anti capitalistas, alrededor de la lucha por un gobierno obrero y popular y un régimen de democracia obrera, en donde el eje sea la movilización permanente de las masas.

En tal sentido, la denuncia al gobierno y el régimen en que se sustenta es permanente, porque en última instancias, es en este escenario donde primero hay que enfrentar a los enemigos de clase para impulsar la revolución política.

Por eso hay que buscar siempre la movilización de las masas contra el gobierno y el régimen alrededor de sus demandas concretas, sobre la base de un cuerpo de consignas para la lucha y propagandas para explicar su carácter de clase.

En el actual periodo, un programa revolucionario no sólo recoge las demandas obreras. Debe articular otras que levantan sectores no proletarios, incluso los de clase media y hasta de la burguesía media, porque al margen de su voluntad, van contra el capitalismo, el gobierno y el régimen político dominicano.

La línea fundamental de programa no puede ser un conjunto de reformas políticas, económicas, sociales, institucionales, en el marco del capitalismo, por más que quieran humanizarlo, o buscar tercera vía.

Pensamos que elaboración de un programa de clase para orientar a las masas es una gran tarea. Exige que entre nosotros haya respeto en la discusión para avanzar en las coincidencias y clarificar las diferencias. También necesita ir a las masas, para que sean éstas con sus luchas las que prueben si el diagnostico teórico y programático pasa la prueba de la lucha de clases o si hay que reformular nuevos aspectos.

Por ahora, creemos posible avanzar en lo que estamos de acuerdo. Somos firmes defensores de la unidad de acción alrededor de los grandes problemas nacionales. Como la lucha contra las mega minerías por la defensa del medio ambiente, aumento de salario, el carácter público de la educación y la sanidad, cárcel para todos los corruptos y recuperación de los bienes robados, la deuda externa, defensa de trabajadores haitianos y exigencia de que la ONU se vaya de Haití, libertad sindical, defensa de las libertades democráticas y otras que vendrán como resultados de la ya famosa“ Estrategia Nacional de Desarrollo 2030”acordada por todos los sectores de la burguesía local, el imperialismo y aparatos burocráticos para mantenerse en el poder “por los siglos de los siglos”.

Para este tipo de unidad únicamente habría que abandonar el vanguardismo y el sectarismo. Podrían converger distintos sectores de las masas. Cada sector levanta sus demandas y apoya las de los demás. Discutir democráticamente las tareas y el plan de lucha, haciendo de la democracia obrera el método para decidir todo lo que tiene que ver con la lucha.

Lo que queremos decir es que en los actuales momentos privilegiamos este tipo de unidad. No acuerdos de largo alcance. Y menos que menos alrededor de programas que parecen propuestas electorales.

Nosotros tenemos paciencia. Lamentablemente los trabajadores y explotados dominicanos aún no salen en masas a dar la pelea. La dieron recientemente por aumento salarial, pero fue desviada por la burocracia sindical y política a cambio de un pírrico incremento salarial hace tiempo ya tragado por el costo de la vida. Lo mismo sucedió con la lucha de los maestros públicos.

Las pequeñas luchas obreras que salen son aisladas y cuando sus direcciones buscan apoyo en las direcciones de los grandes aparatos sindicales, siempre les ponen condiciones, sin respetar los procesos que hacen las bases de estos gremios.

Por fortuna, el empobrecimiento que genera la crisis económica nacional e internacional y los problemas de toda índole que acarrea el tipo de régimen político en que se apoya la burguesía dominicana y el imperialismo, provocan que el frente de los que luchan se incremente y se proponen no dar respiro al gobierno.

En consecuencia, nosotros vemos la necesidad de prepararnos para lo que viene. Por eso damos tanta importancia al problema del programa y la política revolucionaria.

La unidad para la acción, como dijimos, no se discute. Se aplica. Sería un gran paso que todos los sectores organizados, los activistas de la lucha, se unifiquen alrededor de las demandas concretas. Sean laborales, sociales, comunitarias, educativas, sanitarias, políticas, democráticas, culturales, migratorias, sexuales, raciales, en fin, las provocadas por el capitalismo decadente que tenemos encima. Cada lucha que triunfa es un paso de avance porque eleva el espíritu combativo de las masas y la subjetividad de la militancia y activistas. Además arrincona a nuestros enemigos de clase.

Para hacer posible este tipo de unidad habría que abandonar el vanguardismo y sectarismo, abriendo un espacio en el que las discusiones se hagan democráticamente, para actuar en lo que estemos de acuerdo y clarificar las diferencias.

Muchas gracias a todos y todas.