¡Fuera del país el FMI! Preparemos la lucha contra el paquetazo hambreador del gobierno de Abinader

Por Hugo Cedeño

Cada vez que el FMI envía al país su personal nada bueno podemos esperar los que padecemos los efectos de una crisis que no creamos.

Desde mediado de abril a principios de mayo, bajo la batuta de Esteban Vesperoni, la “misión” del FMI realizó reuniones con representantes del aparato económico nacional y las organizaciones que agrupa a capitalistas.

Como siempre, este tipo de sondeo busca medir si las cuentas nacionales están en condiciones de honrar el pago de la deuda externa y al país para acceder a nuevos préstamos.

Si hay desbalance, entonces recetan la medida de siempre. Es decir, nuevos paquetazos fiscales y tributarios que habrán de empeorar las condiciones materiales de la clase trabajadora y demás empobrecidos de la nación.

Esta vez acuden a un nuevo elemento. Dicen que los gastos para enfrentar el COVID-19 son elevados y que afectan el equilibrio fiscal.

Pero antes, hubo paquetazos fiscales y la pandemia no estaba presente. Los últimos que fueron aprobados y aplicados no resolvieron las condiciones de vida de los empobrecidos del país. Al contrario, profundizaron sus penurias.

Está requeté probado, que tales medidas económicas las aplican para no afectar a los grandes millonarios que gozan de privilegios fiscales ni a los corruptos que andan exhibiendo dinero en dólares y euros.

Tampoco a los banqueros nacionales y extranjeros que acaban de publicar que sus ganancias crecieron en medio de la pandemia.

Y ni hablar de los comerciantes importadores, como los propietarios de los principales centros comerciales (Sirena, Pola, Nacional, Jumbo, Cadena, Olé, que están acaparando los productos y ponen precios según sus antojos mientras mantienen los mismos salarios para sus empleados y empleadas.

También hay que decir lo mismo de las compañías de servicio de comunicación y energía, agua potable, comida rápida, centros médicos, farmacéuticas, laboratorios, AFP, ARS, ARL, radio, televisión y prensa escrita, entre otros negocios, que se enriquecen en medio de la pandemia y que las autoridades no fiscalizan sus extraordinarias ganancias para que paguen más impuestos.

Imagínese, que sin haber aprobado nada, la Dirección General de Impuestos Internos acaba de incrementar de un 3% a 5% los impuestos de la transferencia inmobiliaria y cada semana el precio de los combustibles crece como una bola de nieve cuesta abajo, reflejándose en la canasta familiar de los empobrecidos y empobrecidas.

Los servicios que ofrecen los aeropuertos del país, sobre todo los parqueos, subieron de precio. Hace poco tiempo por una hora usted pagaba $50.00 y ahora debe sacar de su cartera $150.00 por el mismo tiempo.

De los medicamentos no se puede hablar para evitar un paro cardiaco. Los subieron escandalosamente de precio al igual que los servicios sanitarios privados.

Y todo eso para cuando lleguen las empresas imperialistas que evalúan el “riesgo” que tiene el país en pagar la deuda externa encuentren “la casa en orden”.

Nos matan de hambre e insalubridad solamente para seguir pagando, elevar las ganancias de los ricos, multiplicar las cuentas bancarias de los funcionarios y ejecutivos gubernamentales, volver a solicitar recursos a la banca internacional, adelantos impositivos a los capitalistas que depredan nuestros bosques y ríos y acordar contratos leoninos con los empresarios de azucareros aunque envíen a los campesinos y sus familiares a arar en el desierto.

Que recuperen de los corruptos el dinero robado. Que los millonarios paguen más impuestos y se terminen los privilegios fiscales y tributarios

En el mundo capitalista la soga se rompe por la parte más débil. La crisis que provocan los ricos recae sobre los hombros de los de “abajo”.

La Dirección General de Impuestos Internos (DGII) conoce muy bien el monto que de dinero que deja de recibir por la evasión tributaria y sabe con nombres y apellidos quienes son los favorecidos. También los mecanismos fraudulentos en que se basan y los funcionarios implicados.

Lo mismo podemos decir de la corrupción administrativa. Según la Oxfam en un estudio presentado por el señor Rafael Jovine, se calcula que el costo anual de la corrupción es del 1.22% del PIB. (Listín Diario. 31 de octubre del 2019).

Eso y mucho más, es de conocimiento del FMI y sus representantes en el país. También del gobierno y sus aparatos económicos. Del empresariado nacional y extranjeros, congresistas y consejeros del poder ejecutivo, pero se ponen de acuerdo con el Fondo para imponer sus criminales recetas.

Esa es su política y para los dominicanos y dominicanas no es desconocida porque durante décadas hemos sufrido de paquetazos fiscales y más que avanzar retrocedemos.

Cero impuestos a “los de abajo”. Que los ricos paguen la crisis que ellos crearon

El heroico pueblo colombiano viene trazando la ruta a seguir para derrotar el paquetazo impositivo de Duke, su mentor Uribe y pandilla.

Si leemos la propuesta que hizo el presidente Iván Duke, para los colombianos, podemos notar que son las mismas medidas que hace el FMI para los dominicanos y el conjunto de países del continente en que vivimos.

En nuestro caso, Abinader anunció el 2022 debe ser aprobado el paquetazo fiscal acorde con el presupuesto y Ley de gastos públicos de ese año.

Es decir, para septiembre de este año, el mandatario debe presentar al congreso el proyecto de gasto público y con éste las medidas económicas que lo sustenta.

Aun no lo hace porque espera el momento más adecuado y los resultados de la ronda de encuentros con las direcciones del Fuerza del Pueblo, Partido de la Liberación Dominicana, el Consejo Nacional de Hombres de Empresas, Asociación Dominicana de Aseguradoras, algunas Centrales Sindicales y organizaciones “sociedad civil” y otras de igual prestancia.

En el fondo no hay diferencias entre estas, el gobierno y el FMI. Lo que podría retrasar un poco el anuncio sería cómo reducir el “costo político” o si es “políticamente viable”, “cuánto hay que reducir del gasto público”, cuáles medidas preventivas habrá que tomar para evitar rebeliones y otras menudencias de carácter secundario.

En este escenario es fundamental el papel de las direcciones que tienen presencia en el movimiento obrero, popular y campesino. El gobierno hace todo lo posible para que se constituyan en mecanismos mediadores entre el movimiento de masas y los aparatos de poder y desde abajo nosotros debemos lograr que no se atrevan y se coloquen al lado de los explotados y oprimidos.

En ese orden de ideas, rechazamos cualquier tipo de “pacto social” con el gobierno, FMI y la burguesía.

Discutamos entre nosotros los afectados y afectadas cómo enfrentar el Paquetazo Fiscal y Tributario

Dicen que “guerra avisada no mata soldados”. Si desde ya nos organizamos y nos coordinamos en una misma dirección y sentido podemos derrotar el plan hambreador del gobierno y FMI y la red de aliados en que se apoyan

También lograr las justas demandas en curso. Torcerle el brazo a los congresistas y las cúpulas de las iglesias que se resisten a que las 3 causales sean aprobadas, recuperar nuestras riquezas naturales y culturales, romper los contratos entre el gobierno y empresarios mineros, azucareros, turísticos, energéticos, comerciales, que tantos beneficios reciben a cambio de algunos empleos mal pagados.

Hoy el pueblo colombiano traza el camino. La organización y amplia unidad para las movilizaciones alrededor de objetivos comunes pueden “tomar el cielo por asaltos”.

Es tiempo de unir y coordinar sobre la base del respeto democrático a las diferencias que puedan aparecer en el camino.

Santo Domingo, República Dominicana

10 de mayo de 2021

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