¨Tres dosis¨

Improvisación, manipulación, incapacidad, falta de demostración científica concluida, imposición peligrosa

Dr. Carlos Féliz Cuello

Epidemiólogo-Salubrista

El mundo vive una pandemia después de cien años de la mal llamada ¨fiebre española¨ del siglo pasado. Ambas tienen en común que, fue provocada por un microorganismo de los llamados virus, aunque de diferentes familias, en este caso, un virus del que ya, la ciencia médica tiene cierta experiencia del conocimiento de la familias del último  virus, lo cual, la sitúa en mejores condiciones, distinta a la anterior pandemia, que la coloca en cierta ventaja para el beneficio de la humanidad.

Detectado, oficial y específicamente a finales de diciembre (31) del 2019, en Wuhan, capital,  provincia Hubei, en China y descifrado su genoma, fue  notificado por ésta en enero  2020 a la OMS, se procediendo a compartir el mismo con varios países desarrollados del mundo a fin de que, descifrado su genoma, pudieran contribuir ampliar o identificar sus formas de transmisión, reproducción, capacidad de infestación, tratamiento, método de detección, entre otros elementos que permitieran controlar esta complicada situación epidemiológica y sanitaria.

A la fecha, más de 187 millones de personas han sido identificados como casos positivos y unos 4 millones, han fallecido, en más de 192 países de este planeta, lo cual ha puesto de rodillas a muchas sociedades y modelo de salud en el mundo.

A un año y siete meses de haber sido identificada esta enfermedad, sólo un país puede decir que ha enfrentado con éxito la expansión de la misma, ironía de la vida, justamente, por donde empezó, China. Evidenciando esto  que, en apenas dos meses de su inicio cortó la cadena de transmisión del virus, controló su expansión y hoy, está de manera holgada, en funcionamiento de todo el aparato económico, social, cultural, político y militar que le permite presentar indicadores de crecimiento envidiables y reconocido al margen del fanatismo político-ideológico, sin contemplar, por ahora, las medidas iniciales que lo llevaron al estatus actual.

Además, es el único país que ha facilitado más de 500 millones de dosis de sus diferentes vacunas a unos 100 países y ha facilitado que unos nueve pudieran producir 200 millones de dosis para ampliar su adquisición.

El manejo de la aprobación de las investigaciones de vacunas por parte de la OMS ha tenido cierto sello de carácter político, económico e ideológico y ha reflejado la lucha por el control del mundo que se manifiesta, también, en esa instancia de coordinación sanitaria a nivel mundial de los países miembros;  generando un retraso en la posibilidad de que sea asumida por buena parte de los países del mundo, en detrimento, no sólo del beneficio de la humanidad, sino, en desventajas para los países que la producen.

Aún hoy, ni la unión europea, como unión, ni los EEUU han autorizado su uso de emergencias como las que están usando. Utilizando todo tipo de argumentos banales para que más de 600 millones de personas no puedan tener la oportunidad de no enfermar,  morir, o por lo menos, tener una enfermedad benigna, si desarrolla ésta.

Por ejemplo, la primera investigación de vacuna que se registró a nivel mundial y que demostró  los indicadores necesarios a presentar y pasar los requisitos que exigen serias y determinadas investigaciones, como: Tasa de eficacia, efectividad, nivel de seguridad, eficiencia, inmunogenicidad, eventos adversos, entre otros,  fue la Rusa: Sputnik V, del prestigioso centro de categoría mundial, Epidemiologia y Microbiología, Gamaleya, el 11/8/2020.

Sin embargo, hasta la fecha, la OMS no le ha dado el visto bueno para su uso de emergencia, lo que no haya sido obstáculos para que unos 67 países la estén aplicando y oh! Ironía de la vida, los estudios que se han realizado, actualmente, tanto en Rusia como en otros países que la utilizan, ha mostrado la mayor tasa de eficacia de todas en fase 3,  con 97.8 por ciento, por encima de la más cercana, Pfizer, 95.6 por ciento. Con la diferencia de que, esta última, su eficacia, en vez de mantenerse o subir, ha descendido en los estudios con participación de varios millones de participantes, cuando se enfrenta a la variante Delta.

Occidente y Europa han desatado y en cierta medida, mantiene de manera discreta, la decisión de no permitir las exportaciones masivas de sus investigaciones en función de garantizar que su población tenga garantizada la cantidad de dosis suficientes y necesarias para cubrir el 100×100 de inoculación.

Ello ha sido el producto de la limitada capacidad de producción que tienen las multifarmacéuticas para entregar unos 15.5 millones de dosis que se necesitarían de emergencia, en relación a la cantidad de población que actualmente tiene el mundo; donde apenas se ha aplicado algo más de tres mil, trescientos cincuenta  millones de dosis, aunado a esto es, la limitante tecnológica que tienen una de las vacunas en investigación para poder conservarse, una temperatura de -70 a -80 grados Celsius, lo cual la limita en cierta medida para los países con limitadas instalaciones sanitarias y pobre sistema de seguimiento de la cadena de frío, es como si no estuviera pensada para esos países.

Eso ha estado provocando el incumplimiento o lento cumplimiento de contrato de compra con determinada multifarmacéutica, lo que facilita la posibilidad de mutar con mayor rapidez, crear nueva variante y expansión del virus.

Otra de las limitantes grave que pone en peligro el esquema de vacunación es, lo rápido que muta y produce nuevas variantes que cada vez son más agresivas y colocan a las vacunas en investigación en desventajas frente a su capacidad de eficacia. Se habla de miles de mutaciones de este SARS-CoV-2, sin embargo, en los actuales momentos, sólo las Delta, Delta plus, Alfa, Beta, Gamma, Lambda, Zeta, Eta,  son las de más importancia, preocupación e interés epidemiológico y sanitario.

Como parte de esa realidad, lo cierto es que, tanto el origen del virus, como la calidad de las diferentes investigación para encontrar vacunas han estado enfrentados por intereses de tipo político, económica y control de área geopolítica; eso formó parte de la lucha del anterior presidente de EEUU, Donald Trump, de responsabilizar a China de la creación del virus, sin ningún tipo de pruebas, a tal punto que, lo llevó  a EEUU salirse de la OMS, induciendo a este organismo a llevar a cabo una investigación que arrojó la improbable posibilidad de que el SARS-CoV-2 haya sido creado en un laboratorio de  China. Investigación que los EEUU  todavía no terminan de admitir.

Ante esa realidad, varias de las vacunas en investigación y dado el hecho de que algunas  tienen diferentes niveles de eficacia reportado en el inicio de la investigación clínica y donde las diferentes variantes han estado disminuyendo le tasa de eficacia; los países donde se actúa con rigurosidad científica y en base a evidencia, han empezado a investigar diferentes tipos de estrategia de construcción y en función de los posibles resultados, recomendar un posible refuerzo.

En ese sentido, ninguna de las vacunas autorizadas por la OMS y no autorizadas por este organismo, pero que han sido autorizadas por los organismos responsables de regularizar la calidad de este sector en esos países, había terminado de analizar todos los resultados del esquema de investigación programado, y está en fase de conocimiento, análisis,  de los reportes del esquema completo e incompleto donde se ha llevado a cabo la inoculación, para poder emitir una recomendación final.

Hasta hoy, sólo hay sugerencias de algunos países de posibilidad de colocar refuerzos de su vacuna en aplicación. No de colocar refuerzos de tecnologías y estrategias de investigación de diferente tipos de vacunas. Hoy, NINGUN país del mundo ha decidido aplicar un refuerzo o tercera dosis de un estudio distinto su esquema original. NINCUNO. Incluso, hay países como los EEUU que, por ahora, han decidido no colocar refuerzo, ni tercera dosis, aun cuando, la propia Pfizer ha informado el interés de probar una investigación de un refuerzo con biológicos reforzados,  ante la presencia de variantes más infectantes, petición que ha sido rechazada por ahora, y la FDA y CDC le  han solicitado la cautela y esperar el avance de la ciencia, ya que por ahora no es necesario.

Aun en ese caso, el proyecto es concebido para aplicarse entre los 6 y 12 meses después del esquema completo de su vacuna, a partir de los 50 años y/o en personas que tengan comorbilidad.

Lo propio ha decido  la Unión europea, que ha contemplado una tercera dosis a partir de septiembre y a personas de 50 años y/o con co-morbilidad.

En Chile nunca se ha aplicado tercera dosis, por el contrario, el resultado de su campaña de vacunación que, al día de hoy, está por encima del 80 por ciento y con una tasa de positividad nacional de 3.54 por ciento, ha decidido aplicar la desescalada  de las medidas epidemiológicas y sanitaria, y ante le disminución de los casos positivos desde el mes de junio.

En ese camino va también Israel que, desde  la pasada semana, ante el aumento de los casos, por incidencia preocupante de la variante Delta, el reporte de más de 400 casos por día, y la disminución de la tasa de eficacia de la Pfizer hasta el 64 por ciento, ha decidido aplicar una tercera dosis de su vacuna a personas de 50 años y/o con comorbilidad.

Como se puede observar, NADIE EN EL MUNDO ha decidido aplicar una tercera dosis o refuerzo con vacunas de estrategias diferentes en su proceso de investigación NADIE, sencillamente, porque esa idea no ha sido demostrada y masificada. Sólo en los EEUU investigaron vacunas de diferentes estructuración y esquema de investigación y concluyeron en estudio limitado de la posibilidad de aplica una dosis que complete el esquema de dos, en el caso de Pfizer con Moderna, de AstraZaneca con Pfizer o Modera, pero si es primero Pfizer o Moderna, no administrar AstraZaneca para completarlo.

Por tanto, no se trata de oponerse a la administración de una dosis refuerzo si la ciencia demuestra su justificación y forma de aplicarla, cómo aplicarlo y cuándo aplicarla y para qué aplicarla.

El caso dominicano

El invento dominicano si es triste y preocupante. Triste, porque, después que sociedades médicas, que se suponía actuaban por evidencias científicas y solicitaban estudios en el país,   habían emitido comunicado y sus principales dirigentes, con razón,  recurrido a la ciencia para oponerse a inocular una tercera dosis, o mal llamado refuerzo con una vacuna diferente a la que se esté aplicando en el país, aparecieran, de buenas a primeras en el Palacio presidencial, con un cambio de ideas sorpréndete, en unos, apenas uno y dos días antes de plantear lo anterior, y otros, una semana anterior habían sustentado el argumento de rechazo, justificando con mal gusto que, el resultado es más positivo que negativo de esa tercera dosis, con un infeliz argumento de que, la Sinovac tenía poca efectividad y eficacia y algunos fueron tan ignorantes que, se atrevieron a decir, para oponerse, que ellos se inocularon y tenían cero anticuerpo y por eso justificaban la colocación de la Pfizer.

La desinformación, y poco argumento científico fue el hecho de manifestar, para justificar su improvisación, es que, en Chile,  Reino Unido y Qatar se estaban aplicando la tercera dosis; siendo eso una manipulación de las preocupaciones en esos países.

La sospechosa falta de información científica sobre los resultados de más de 2 millones de aplicación del esquema completo de  la vacuna Sinovac, es preocupante y llama mucho la atención; no entiendo la incapacidad mostrada por el gabinete de salud para presentar estos resultados que, es fundamental para uno, no solo evaluar el proceso de inoculación, sino, para poder adoptar la política necesaria que nos señales esos resultados.

Pero sospechoso y sin información precisa es el hecho de que, el país ha contratado 35 millones de dosis de tres vacunas, Sinovac, Pfizer, AstraZeneca, 15, casi 10 y 10, millones respectivamente, más por encima de 100 mil dosis de Sinopharm, vacuna China, que ha donado al país.

Como es posible que, si usted está aplicando un esquema de vacunación y no ha concluido o avanzado en la investigación de ese proceso, ya esté, no sólo decidiendo aplicar de una vez y a toda persona a partir de 12 años, sino que, lo aplique con esquema de investigación diferente.

Dónde va un país que, para estimular la aplicación de dichas vacunas tenga que recurrir a regalar salami, arroz, etc., como fue el caso de Santiago.

Por qué el gabinete de salud no le dice al país, que se hará con las vacunas que sobrarán, aun cuando se aplique el 100×100 de su población.

Por qué el gabinete de salud no ha elaborado un protocolo que indique la forma y el tiempo  de aplicación y cuándo procede a quienes han padecido de la covid-19, o a quienes se han colocado una dosis y al mes o antes de la primera dosis desarrolla la covid-19.

Qué aval científico utiliza el gabinete de salud para imponerle a quienes han padecido la covid-19 y/o coincidido con la aplicación de una dosis y desarrollan la enfermedad, se le  administre otra dosis.

Nunca he estado en contra de colocar el refuerzo, no importa su cantidad,  que la investigación científica demostrada de manera amplia evidencia  pertenencia.

Percibo detrás de esa improvisada decisión una conducta anti China, para favorecer la administración de las dosis que deben completar, tanto la Pfizer como la AstraZeneca, toda vez que, estas dos multifarmacéuticas le faltan unos 18 millones de dosis por entregar, según contrato,  y en el caso de la Sinovac, ya han aplicado más del 70 por ciento, de los 15 millones de dosis.

Por qué manipulan y distorsionan a los incautos, cuando informan que aquí siempre se ha colocado refuerzo de vacunas desde cuando uno nace. Eso no sólo es oportunismo y manipulación, sino que, distorsionan la discusión. Porque ellos saben que, no es sobre eso que se está hablando.

Qué hay detrás de la decisión del gabinete de salud, cuando dice que, su decisión de apaliar la dosis extra será de una diferente a la colocada y no con la misma.

Reafirmo y estimulo que debemos vacunarnos, cumplir con los esquemas de vacunación, realizar las investigaciones que sea necesaria y que el país cuente con data científica propia para poder hacer política epidemiológica y sanitaria en base a nuestra realidad.

Debemos disponer de laboratorio biomolecular, para dejar de ser mendigos de entrega de resultados de investigación urgente para poder arrojar datas que nos permita manejar cualquier epidemia.

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