Neoliberalismo para un capitalismo en crisis

Por Faustino Collado

Cada clase dominante, en este caso la capitalista, conforma un conjunto de ideas falsas, que llamamos ideología, para justificar su poder y explotación sobre las mayorías. Esa ideología se manifiesta en expresiones como: “Esto siempre ha sido así, y no cambiará”; “Dios lo quiso así”; “Todo tiempo pasado fue mejor”; “Primero yo y después yo”…

En el plano económico, el capitalismo ha venido construyendo un pensamiento y un cuerpo de ideas de carácter subjetivo, anti científico y distorsionador de la realidad. Los economistas burgueses pregonan: el capital crea riquezas; el aumento de la población origina pobreza; el valor depende de la demanda.

Carlos Marx, en varios de sus escritos, hizo trizas esos y otros argumentos. A finales del siglo XIX, en el inicio de una nueva fase del capitalismo, la del capital financiero, calificada luego como imperialismo, los economistas al servicio de la burguesía crean la corriente llamada neoclásica, intentando desmontar toda la economía clásica y marxista.

En cada nueva fase del capitalismo, de auge o de crisis, la burguesa crea una corriente económica para impedir el avance de la economía socialista y la economía crítica. En el primer auge del capitalismo fue el liberalismo, en su primera gran crisis mundial de 1929 fue el keynesianismo, para darle de nuevo al Estado un papel de promotor económico.

A partir de la crisis de 1974, llamada crisis del petróleo, empieza a crearse las bases del neoliberalismo, primero con el monetarismo, para manejar la crisis con papel dinero y su circulación y no en la economía real; le siguió la privatización de las empresas públicas, la desregulación laboral, bajar o eliminar los aranceles a las importaciones, creación de bloques comerciales hegemonizados por las potencias.

Se trató de retomar, por vías estatales, la sobre explotación laboral, el despojo del patrimonio público, la acumulación de capital desacelerada entre 1975-1993, para volver a los “30 años gloriosos” de 1945-1975. Las políticas  neoliberales han aumentado la desigualdad en el mundo. El 0.001%, es decir, menos de 100,000 multimillonarios, tienen más del 50% de la riqueza mundial.

Ese hecho, más el aumento de la socialización de la información y de la resistencia proletaria y democrática, llevará a que esta década sea decisiva para la derrota del neoliberalismo, y el auge de un modelo de desarrollo de humanismo social.

Foto tomada del boletín “Unidad Comunista”, órgano del PUC.

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