Reflexiones para una nueva práctica política revolucionaria


Por Ángel Pichardo Almonte

“Entonces se pondrá de manifiesto que el mundo tiene, desde hace largo tiempo, el sueño de una cosa, de la que sólo hace falta que posea la conciencia para poseerla realmente.” Carlos Marx, carta a Ruge, 1843

Se hace fundamental poner en práctica un proceso político que aporte al desarrollo de la conciencia necesaria para poseer, realmente, esa cosa soñada. Procesos que deben contribuir a la búsqueda de una práctica en permanente reflexión y una teoría en permanente relación con la coherencia entre lo que se plantea, se promueve y se actúa.

Dichas áreas de la nueva práctica política tendrán que poner mayor importancia a la lucha ideológica y cultural, la espiritualidad popular y transformadora y al desarrollo de un humanismo revolucionario que nos permita superar traumas y sectarismos del pasado.

El desarrollo de una Conciencia Permanente vinculada al proceso de superación de la alienación que son esos mecanismos mediante los cuales, las personas oprimidas tienden a reproducir códigos que diseminan y fortalecen las formas de relacionamientos de la Dominación de los cuales sin víctimas.

Estos códigos terminan siendo parte de la imposición cultural que sustenta las estructuras económicas políticas y sociales. Dichos códigos culturales, expresados a través del lenguaje y relacionamientos, son reproducidos conscientes o inconscientemente. Y muchas veces, en los mismos grupos de izquierda tienden a reproducirse la ideología burguesa. Identificar, superar y erradicar la ideología burguesa es fundamental para la construcción de una nueva sociedad basada en la solidaridad, la justa distribución de las riquezas, la dignidad de las personas y el relacionamiento respetuoso y sostenible con la naturaleza.

Uno de los primeros pasos que debe darse para contribuir a desmontar la conciencia ingenua, es la sensibilización, proceso que contribuye a identificar cuando una situación afecta los derechos humanos de otras personas, limita la capacidad de desarrollo y niega la posibilidad de vivir dignamente.
Sensibilización implica; identificar situaciones y problemas sociales, implica, además, desenmascar a las élites que se benefician de las injusticias, denunciar las prácticas discriminatorias, evidenciar los discursos que promueven el odio, entre otros.

Este proceso de sensibilización va acompañado de la reflexión de los cambios en las posturas que se van generando. Implica reconocer Actitudes que pueden ser conservadoras o revolucionarias, sobre todo, cuando se asume que la injusticia identificada puede cambiar. Aquí se pueden trabajar los cambios a través de la práctica transformadora, de la conciencia ingenua a la crítica y a la conciencia transformadora. Esto comprendiendo que no hay transferencia mecánica, sino, proceso dialéctico de reflexión y práctica transformadora permanente.

Otro elemento fundamental para el desarrollo de una nueva práctica política revolucionaria, tiene que ver con la Actitud Transformadora: que es la disposición de aquellas personas que, reconociendo conscientemente que hay un problema que debe y puede ser cambiado, actúan para hacerlo posible, en esta actitud entra la práctica transformadora.

Este proceso de transformación de conciencia y accionar en base a filosofía, visión, proyecto y valores compartidos conlleva tres implicaciones relacionadas entre sí: Posicionamiento Consciente, Conciencia Permanente, Práctica Coherente, esta debe ser la clave de lo que dice Freire: ser sujeto y no objeto.
Ser coherente implica riesgos. Riesgos que pueden batirse en la identificación y búsqueda colectiva a los problemas que acarrean.

A continuación se presentan diversos componentes que requieren de procesos de reflexión que, desde una práctica política sistemática, nos permita aportar a la conciencia crítica y transformadora. Proceso que implica cuestionarlo y cambiarlo todo en todo momento.

Práctica coherente con la visión, proyecto histórico común y los valores revolucionarios. Implica desarrollar una propuesta clara de sociedad, relaciones sociales y posicionamiento con relación a los medios de producción, ecología, las instituciones del estado, etc.

Proceso de formación sistemático revolucionario. Desarrollando paradigmas y pedagogía de educación emancipadoras. Desarrollar a su máxima capacidad la educación popular.

Desarrollo de capacidad de comunicación, difusión y propaganda que tienda a promover la cultura popular. Consolidación de valores diferentes a los promovidos por la ideología burguesa alienante.

Construcción de espacios políticos democráticos. Implica aportar a generar la mayor integración de las personas a espacios de organización y articulación políticas.

Construcción de opciones sociales de participación y creación de actores y sujetos. Desarrollo de nuevos pensamientos científicos acordes con la visión social y el proyecto colectivo emancipador.

Desarrollo de múltiples espacios de arte que promueva los valores de la cultura se la Solidaridad.

Incorporación de una práctica comprometida con una espiritualidad revolucionaria y compartir experiencias religiosas comprometidas con los derechos humanos, la equidad y la vida digna.

Reproducido del periódico Trinchera Unitaria

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