La hipócrita y falsa preocupación por la niñez y el estudiantado

Por Bienvenido Scharboy

Para el figureo mediático no hay distanciamiento físico.

Ante el justo llamado de la Asociación Dominicana de Profesores (ADP) de posponer las clases presenciales por el incremento de los casos de contagios de COVID-19, con las variantes ómicron y delta, en el país ha surgido un torbellino de personas e instituciones malévolamente “preocupadas” por la educación de niños, niñas y adolescentes.

Ese concierto de coros de farsantes e hipócritas está dirigido por el ministro de Educación, Roberto Fulcar, con el apoyo del presidente Luis Abinader, en su “decisión de Estado” de abrir todas las actividades económicas y muy interesadamente las del área de Turismo, sin importar las consecuencias para la salud de la población.

En la gestión de Fulcar, la demagogia, la incapacidad y el autoritarismo han alcanzado la categoría de políticas educativas, con resultados que están a la vista: la debacle y mercantilización de la educación dominicana.

En la descomunal campaña para enfrentar la posición de la ADP, gremio con el cual en otras ocasiones he tenido diferencias; el Gobierno y el ministro de Educación han tergiversado y ocultado la realidad y con el lamentable concurso de instituciones como el Colegio Médico Dominicano y la Fundación Institucionalidad y Justicia (Finjus), así como de varias asociaciones de padres, madres y amigos de las escuelas fantasmas, y algunos burócratas sindicales, esgrimen falsos argumentos fácil de contrastar.

  1. Lo primero es que el argumento de la permanencia de los estudiantes en las escuelas, es falso. De cinco días laborales, el Minerd desde el inicio del año escolar ordenó dividir a los y las estudiantes en dos grupos, el A y el B, en todos los niveles, y que cada grupo asista dos días o tres a la semana, alternado, a recibir docencia presencial, de 8 de la mañana a 4:00 de la tarde y los restantes días los maestros y maestras les dan seguimiento a través de las plataformas virtuales, como hacen actualmente.
  2. Ese anterior argumento se cae, porque, ¿Dónde pernoctan los alumnos en los dos o tres días laborables restantes en que no se imparte docencia presencial y en las horas en las que no reciben seguimiento virtual?
  3. También es falso de que los y las estudiantes si no están en las escuelas viven en las calles. Con esa aseveración les están diciendo irresponsables a todos los padres, madres y tutores. De ser así las calles de nuestros barrios deben estar abarrotadas de muchachos y muchachas, a cualquier hora del día.
  4. Otra mentira más larga que la nariz de Pinocho es la de que las escuelas están preparadas para que el estudiantado reciba una educación de calidad, según el ministro, con todos los equipos y materiales de bioseguridad. Nada más falso, estos materiales solo han llegado a los centros educativos visitados por Roberto Fulcar para hacerse fotos y videos, en las visitas que obligado por la situación ha realizado a varios planteles en los últimos días.
  5. También es una falacia que existan las condiciones para la aplicación del Protocolo General para el Retorno a las Aulas, que, aunque fue elaborado en un momento de baja positividad de la COVID-19, nunca han existido las condiciones para su aplicación. Solo está en los discursos demagógicos.
  6. Este protocolo establece que “Todos los baños deben encontrarse en óptimas condiciones de funcionamiento, con disponibilidad de agua y jabón líquido para el lavado de manos. De no existir agua en la llave, se debe garantizar de forma externa. Los baños deben igualmente contar con medios de secado de manos, así como zafacones cuyas tapas no tengan que ser manipuladas con la mano”. Y como sabemos las escuelas no tienen agua. En algunas llega una vez a la semana, en otras nunca. Las conserjes deben llenar tanques con cubos desde abandonadas y sucias cisternas para limpiar los baños en detrimento de su salud.
  7. Otra lindura del Protocolo indica que los estudiantes y el personal de apoyo deben disponer de lavamanos identificados “para lavarse las manos con agua y jabón por 20 segundos” y ya puntualizamos que los planteles escolares no tienen ni agua ni jabón ni lavamanos preparados, ni otras facilidades.
  8. Decir que las escuelas en estos momentos no representan focos de contagios es también una ligereza y una manipulación, en momentos en que con estadísticas oficiales se reportan en un solo día más de 6 mil nuevos casos, aumenta el ausentismo laboral en las empresas e instituciones del Estado y en todos los países se prenden las alarmas por el incremento de la variante ómicron, que no perdona edades y también afecta a los niños.
  9. Es bueno preguntarse dónde y con quiénes viven los más de 34,564 seres humanos reportados este martes con casos activos y no se sabe qué cantidad hay de asintomáticos. ¿No puede una persona adulta contagiada transmitirle el ómicron a un menor o adolescentes y éste ir a la escuela y afectar a otros? ¿No será por la ausencia de maestros, maestras y estudiantes en las escuelas que no han subido más los contagios?
  10. Otra tergiversación es que la ADP no ha convocado a huelga, ante la indiferencia y despreocupación oficial, llamó a los maestros a posponer el reinicio de las clases presenciales, aunque Fulcar de forma ridícula pregona una supuesta normalización de la docencia.
  11. Los y las docentes están impartiendo docencia virtual, con los mismos métodos utilizados el pasado año escolar y que siguen aplicando en este ciclo cuando los y las estudiantes están fuera de las aulas tres días a la semana. Y en una huelga no se dan clases bajo ninguna modalidad
  12.  Aunque docentes y personal de apoyo luchan porque estudiantes mantengan el distanciamiento físico, como algo característico de su edad, los muchachos corretean, juegan, se abrazan y se les caen las mascarillas, algo muy difícil de evitar, pues, no se les puede suprimir sus horas de recreos. Lo más sensato es esperar unos días para evaluar una baja en el nivel de contagios y volver a las aulas.
  13. Mientras el Gobierno y el Ministro de Educación pregonan con desparpajo su supuesta preocupación por la educación de nuestros niños, niñas y adolescentes, el mismo Inabie, dependencia del Minerd, informa que gestiones anteriores y de ésta administración, dejaron dañar en sus almacenes miles de pantalones, mochilas surtidas con kit escolares, zapatos y medias, adquiridos mediante diversos procesos millonarios. Un crimen cuando miles de estudiantes no tienen ni les ha llegado estos utensilios escolares.
  14. Se calcula en 280,909 unidades las mercancías, de las cuales 124,322 serán evaluadas a ver si sirven o se puede salvar. Por eso digo son simuladores.
  15. Finalmente, dejamos la interrogante ¿Por qué quieren presentar como un delito que la ADP llame a posponer las clases presenciales por la salud del personal del sistema educativo y los estudiantes y todas las universidades del país y muchos colegios privados mantengan su decisión de mantener la virtualidad por las mismas razones? ¿Será por el negocio del desayuno, la merienda y el almuerzo escolar?

Seguir firme en la lucha por preservar la salud de la población y no creer en la demagogia oficial, debe ser el camino. No hay otra salida.

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