Decisión del MPT de ir a elecciones y presentar candidaturas en 2024 es correcta y oportuna

Por Bienvenido Scharboy

«Haga cada uno su parte de deber, y nada podrá vencernos», José Martí 

Se ha convertido en una mala tradición en la izquierda dominicana, que ella misma se sancoche en su propia salsa o que se autodestruya, en medio de un mar de contradicciones estériles por diferencias, de forma y de fondo, frente a políticas adoptadas por una organización o un conglomerado de grupos revolucionarios.

A este coro hay que sumarles los históricos y recientes detractores de la izquierda que siempre le buscan la quinta pata al gato, porque si hacen algo o adoptan posiciones que ellos entienden radicales, la acusan de vivir en el pasado y si es lo contrario, si caen en la inercia, entonces, le enrostran que tienen posiciones pasivas, las condenan al ostracismo y a la inexistencia.

Situaciones similares a las antes mencionadas también han vivido o sufrido grupos de izquierda que, en determinadas coyunturas, han decidido participar en procesos electorales, por lo que han recibido despiadadas críticas por haber tomado la decisión muy tarde, a pocos meses de la fecha de las votaciones, un argumento para justificar no brindarle su apoyo.

Esos mismos detractores y detractoras de los ideales revolucionarios también han lanzado sus dardos venenosos contra la izquierda abstencionista, acusandola de vivir en el pasado y de espalda a la realidad.

Es decir, que como dice el refrán popular la izquierda recibe “palos si boga y palos si no boga”, porque en el fondo muchos de sus críticos y críticas son sus enemigos/as mortales y no les interesa su desarrollo, sino que sueñan con su desaparición definitiva y porque el propósito final es “criticar por criticar”. En resumen, esa práctica malsana solo recuerda la historia de la gata de Flora, que como quiera es un problema…

En la actualidad, con el Movimiento Patria para Todos y Todas (MPT) acudimos a un nuevo episodio de una de esas situaciones, por su decisión el pasado año de participar en las elecciones presidenciales, municipales y congresuales de 2024 y llevar candidatos propios, independientes de los partidos tradicionales.

Al anunciarse la decisión del MPT en la vorágine de las redes sociales enemigos y aliados de la izquierda comenzaron a despotricar la atinada, correcta y oportuna decisión de esta organización e incluso hubo quienes llegaron a restarle méritos y trataron de forma irónica a su candidato presidencial, el doctor Fulgencio Severino, un hombre con un historial de lucha incuestionable y que ha puesto en riesgo su vida en momentos difíciles de nuestra historia contemporánea.

La decisión del MPT de participar en las elecciones de 2024 y trabajar en la construcción de una opción alternativa a los partidos tradicionales es correcta y oportuna. Correcta, porque en las presentes circunstancias no hay otra vía para conquistar el poder que la parlamentaria, independientemente de los sistemas políticos y electorales fraudulentos de nuestros países.

En América Latina hay ejemplos de que es posible derrotar a la ultraderecha en el marco de su propio sistema si logramos encarnar las aspiraciones de justicia y progreso de nuestros pueblos y los acompañamos construyendo poder desde las trincheras de combate en las calles y con políticas con una clara visión de la realidad, a lo que hay que sumarle una efectiva estrategia de comunicación e interrelación con la población.

Es correcta porque independientemente de que se debe impulsar la formación de un frente de izquierda, amplio y diverso, con candidaturas comunes, también conocemos que a nuestras organizaciones revolucionarias se les dificulta ponerse de acuerdo con el contenido de una simple nota de prensa y se conoce que reuniones realizadas con el MPT y otros grupos con esos propósitos no han dado todavía ningún resultado y en la aplicación de una táctica no se puede perder tiempo en disquisiciones teóricas ni esperar que quienes estén perdidos en el espacio aterricen.

La decisión del MPT también es oportuna porque abandona la práctica de la improvisación de las izquierdas para definir una política de participación electoral y promover con tiempo sus candidatos y candidatas a puestos electivos, proyectar un nuevo liderazgo y ganarse la simpatía de una franja del electorado partidaria de las transformaciones sociales.

Errores a superar por el MPT

Desde nuestro punto de vista un primer error a superar por el MPT es ser más incisivo en pregonar que su candidatura presidencial está abierta a la discusión con otras organizaciones y que no tienen una posición intransigente de que “es Severino o que entre el mar”.

De igual manera, las demás boletas para candidaturas a otros niveles (congresuales y municipales) deben estar abierta al liderazgo comunitario y organizaciones sociales dispuestos/as a ser parte de una alternativa diferente a los partidos tradicionales.

Otra sugerencia a la dirección del MPT es que para garantizar el diálogo con otros grupos corrijan el error de difundir la candidatura de Severino como un hecho consumado y se plantee como una precandidatura para someterla a discusión con otras fuerzas. Además, de que podrían arriesgarse a sanciones por parte de la Junta Central Electoral (JCE) porque según las leyes núm. 33-18 de Partidos, Agrupaciones y Movimientos Políticos y 15-19, Orgánica de Régimen Electoral, los períodos de precampaña y campaña aún no han iniciado.

Cualquier candidatura de las fuerzas progresistas debe estar dispuesta a someterse al escrutinio con otras propuestas, siempre cuidándose de no seleccionar falsos mesías y personas que se creen predestinadas y los únicos “puros” para encabezar un proceso electoral.

Debemos abrevar en las experiencias anteriores con desafortunadas propuestas como las del padre Toño y Julián Serulle que resultaron en un gran fiasco y fracaso y terminaron en aceras opuestas.

También hay que cuidarse de los traidores encubiertos a lo interno del movimiento y asimilar las experiencias de Ecuador y recientemente en Honduras, entre otros casos, que las propuestas liberales y progresistas atajaron para que otros enlazaran.

También, las demás organizaciones que coinciden en aprovechar las elecciones para avanzar en la construcción de una propuesta alternativa no pueden cerrarse al diálogo con el MPT, por el hecho de que ésta organización haya lanzado sus propuestas de candidatos, sino conversar de forma “sincera y transparente” para llegar a acuerdos programáticos que permitan darle un aliciente a nuestro sufrido pueblo, que mira con lamentaciones las divisiones en las fuerzas políticas que deben luchar por su progreso y bienestar.

¡Que los hechos le hagan honor a las palabras!  

¡Es la hora de los hornos, a atizar la candela!

Nota: Para los que siempre quieren buscarle la quinta pata al gato, no soy ni dirigente ni militante del MPT, soy un simple amigo como lo soy de todas las organizaciones revolucionarias.

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