Sector financiero ante nuevas quiebras

Por Faustino Collado

El capitalismo dominicano en maduración es un laboratorio para la confirmación de las teorías económicas marxistas. Una de ellas es la tendencia a la concentración económica en pocas personas y grupos económicos. Esta tendencia es tan evidente y recurrente que se convirtió en una ley del desarrollo capitalista.

Esa ley de la concentración, concretizada en los oligopolios, trust, consorcios y monopolios, produce otra tendencia clásica del capitalismo, que es la desaparición continua de empresas, especialmente pequeñas y medianas, pero también de grandes, vía la compra, absorción, fusión y las quiebras, declaradas o no, pasando unas pocas a absorber los mercados abandonados.

Eso es lo que ha pasado en el sector financiero dominicano, básicamente desde 1986 y 1988, cuando quebraron el Banco de Santo Domingo y el Banco Inmobiliario, dejando atrás la quiebra de las financieras de 1983-1985. Decenas de bancos y financieras o corporaciones de crédito han quebrado o desaparecido. De hecho, unos 40 han desaparecido, prácticamente uno cada año. La última es la de Bancamérica, hace unos días. Mientras,  solo 4 bancos acaparan el 85% del mercado financiero.

La quiebra de un banco o corporación financiera puede obedecer al bajo patrimonio exigido, no pudiendo responder cuando tiene alguna falta de liquidez; a la falta de depuración de los dueños (casos Peravia y Bancamérica), donde algunos lumpen burgueses engañaron hasta sus socios accionistas y a los ahorrantes; esto pasó, también, con el Universal, Baninter, Peravia y otros bancos, donde se verificó una ilegal acumulación originaria en complicidad con funcionarios del Estado.

Otros bancos están quebrando por la competencia de mercado, cuyas reglas y funcionamiento, arregladas por el Banco Central favorece a los 4 bancos grandes.

Dieciocho bancos de créditos y 17 corporaciones de créditos o financieras existentes no pueden competir con los grandes bancos «múltiples» de la oligarquía, los que tienen información privilegiada sobre regulaciones, mercado y medidas monetarias y financieras del BC, pues tienen sus agentes en la Junta Monetaria.

Así, se benefician al saber por anticipado la fijación de la tasa de interés de política monetaria; el establecimiento de la tasa de cambio para la compra y venta de dólares y el día que lo van a realizar; de la entrega de créditos a bajas tasas para que los bancos múltiples  lo presten para «dinamizar la economía». Desde finales de 2020 fueron más de 60,000 millones de pesos que recibieron estos bancos.

Lamentablemente, las quiebras van a seguir, perjudicando a los depositantes, pues el Banco Central y la Superintendencia de Bancos son cómplices de las mismas, al favorecer los monopolios financieros.

Este Estado corrupto no garantiza la estabilidad y moralidad del sector financiero, por lo que debe ser sustituido por un Estado democrático, obrero y popular.

Un comentario

  1. La permanencia de Héctor Valdéz en gobernación del Banco Central ha sido una complicidad de capitales extranjeros con empresarios dominicanos que corrompen los estamentos políticos para generar grandes fortunas que al final pagarán los más pobres del país.

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