Que los ricos paguen la deuda pública. No más sacrificios para los empobrecidos y empobrecidas

Por Hugo Cedeño

En honor a abril del 65 y 84 y al heroico pueblo ucraniano

Este 2022 se destinarán 53 mil millones de pesos del presupuesto nacional al pago de intereses y amortizaciones de la deuda pública.

Por encima de la deuda pública ya contraída por éste y anteriores presidentes, los actuales congresistas se pusieron de acuerdo en entregar poderes especiales al actual ejecutivo para que pudiera acceder a la banca internacional cuantas veces fuera necesario y gobernar por decreto. Mandaron al carajo la democracia que ellos mismo defienden y a la que deben su cargo.

 La justificación había que “Abinader pudiera manejar la crisis pandémica” sin mediaciones de ninguna naturaleza. Incluso por encima de los preceptos constitucionales.

Así llegamos a noviembre 2021. El gobierno tomó prestado 272.0 millones de dólares en promedio cada mes. (Diario Libre. Pablo García. Enero 5 del 2022).

Elevando la deuda pública de manera escandalosa. Comprometiendo a cada ciudadano y ciudadana de la nación a pagarla sobre la base de enormes sacrificios.

¿Había necesidad de acudir a los buitres carroñeros que controlan la finanza mundial?

Responder depende de la óptica de clase que usted se ubique.

La burguesía nacional e internacional, el presidente Abinader, los congresistas de todos los partidos, algunos burócratas sindicales y políticos, dirían que no había otra salida.

Desde el ángulo de los explotados y oprimidos diríamos que sí la hay.

Si con la lucha hubiéramos logrado que el gobierno decretara que los multimillonarios del país, que según la revista Forbes Staff de abril 2016, serían José Rizek, Felipe Vicini, José Corripio, Frank Rainieri, Ligia Bonetti, Alejandro Grullón, José Miguel González, Félix García y Ramón Ramos, entre otros tantos, entregaran el 10% de sus ingresos para aliviar la crisis pandémica, otro gallo cantaría.

Lo mismo para los miles de millonarios que se crearon en los distintos gobiernos nacionales. Si recupera el dinero y bienes en poder de la pandilla corrupta. Suspendiera el aporte estatal a la Junta Central Electoral (JCE) y por ende a los partidos políticos. Redujera los altos salarios de los funcionarios. Entregar la tierra baldía a los productores agrícola. Eliminar los asesores y lobistas financieros, los privilegios fiscales y tributarios a los empresarios y sobre todo, declarara una cesantía al pago de la deuda pública, no había necesidad de acudir a la banca, ni a la asesoría permanente del FMI, Banco Mundial, Banco Interamericano de Desarrollo ni a gobiernos imperialistas.

Los verdaderos sacrificados

Ahora el gobierno publicita que hay que sacrificarse para honrar la deuda pública cuando en ningún momento se los exigió a los sectores económicos poderosos.

¿Quiere más sacrificados que los 983 mil trabajadores y trabajadoras que perdieron sus puestos de trabajo durante la pandemia con repercusiones negativas sobre los hogares pobres, las mujeres y los trabajadores informales?

¿O los tres de cada cuatro migrantes haitianos que perdieron sus ingresos aumentando sus penurias y las de sus familiares?

¿Los miles de dominicanos y dominicanas en el exterior que sacrifican sus ingresos para compartirlos con sus familiares en el país a pesar de que donde residen la pandemia hacía estragos?

¿Ese 79% de las mipymes que pararon sus operaciones totalmente bajo la permanente exigencia de los bancos para que paguen los préstamos tomados?

¿Los cientos de miles de chiriperos a quienes se les impidió salir a las calles a ofertar sus productos y servicios?

¿Los docentes y demás empleados que laboraron virtualmente desde sus hogares generándoles serios problemas físicos y emocionales?

¿Los deliberys que mantuvieron a flote el negocio de comida rápida y demás servicios importantes del diario vivir?

¿A los productores agrícolas que no escatimaron esfuerzos para producir y traer a los mercados su mercancía?

También fuimos los pobres los verdaderos afectados por el COVID 19, tanto en lo que a muertes y hospitalización se refiere, como al padecimiento de hambre y ausencia de protección.

¿Y este gobierno nos pide que entreguemos “alma, corazón y vida” para seguir endeudando la nación?

El de Abinader es un gobierno de ricos

Que no vengan a decir el gobierno, empresariados y sus bocinas periodistas que las crisis recientes son una dura carga fiscal para el Estado dominicano.

Todo eso es puro cuento. Están preparando las condiciones políticas e ideológicas con la finalidad de imponer un conjunto de reformas fiscales, tributarias, mineras, energéticas, de transportes, laborales, políticas, constitucionales y sociales, tendentes a buscar dinero del bolsillo de los empobrecidos y pagar todos dólares que tomaron prestados a la banca nacional e internacional.

Abinader y su equipo no ha entregado al país un informe detallado, verificable y creíble de uso de los recursos manejados. Nadie hace auditoria de ese dinero, solo se conoce lo que se debe y hay que pagar “llueva, truene o ventee”.

También el uso abusivo de algunos millones. Por ejemplo, los que van a recibir las clínicas y universidades privadas a pesar de gozar de tantos privilegios fiscales y tributarios.

Desde el 2018 las clínicas privadas andan buscando subsidios porque a su parecer no obtienen ganancias.

Eso fue lo que dijo a la prensa el doctor Rafael Mena, presidente de la Asociación de Clínicas y Hospitales Privados-Andeclip-. (El Nacional octubre 28, 2018).

Y las universidades privadas, que nunca sacian sus necesidades de ganancias, no se quedan atrás.

Lo grave del caso es que el gobierno entrega dinero a sectores económicos careciendo de estudios serios y científicos que midan la magnitud y naturaleza de los servicios que ofrecen y la situación real de sus finanzas.

Mucho dinero ganaron los centros médicos, laboratorios, farmacéuticas, venta y distribución de equipos médicos, sin ningún tipo de control y en asociación con las ARS privadas durante y después de la pandemia.

Los patronatos que administran centros médicos elevaron los precios de los servicios ofrecidos y algunos llegaron a cobrar dinero al paciente para cubrir “gastos de contingencia pandémica”.

También impusieron al personal médico, para médico y de planta, condiciones laborales inhumanas.

La gran mayoría no cuentan con guarderías infantiles y negocios de alimentación adecuados, bajos precios y calidad para sus trabajadores, trabajadoras, pacientes y familiares.

Lo mismo va para las universidades. Muchas ofrecieron docencia virtual y cobraban altos precios. Algunas impartieron carreras virtuales fuera del país.

Ni hablar de los salarios de miseria que pagan y persiguen todo tipo de intento de sindicalización de docentes y empleados.

Los empresarios recibieron recursos para mantener abiertas sus empresas y dejaron de pagar la cesantía laboral y el gobierno y su ministerio de trabajo se hicieron los locos.

A este gobierno y los que son de su misma especie no se les puede pedir manejar los asuntos de estado a favor de los empobrecidos.

Se les exige y demanda en las calles y con el método de la movilización permanente.

Este es el momento que vive el país. Sobre todo, porque las perspectivas económicas nacionales e internacionales son de crisis, y los de “arriba” intentar[an descargar sobre los hombros de los de “abajo”.

Retomando lo escrito

Los empobrecidos y empobrecidas estamos cansados de sacrificios. Ya nos tienen “hasta las coronillas”.

Nosotros y nosotras no podemos pagar la deuda pública ni permitir que el gobierno siga tomando préstamos como un barril sin fondo.

Que la deuda la paguen los ricos, los que se robaron todo desde el estado, los privilegiados de siempre, los que reciben altos salarios, los empresarios que tienen muchos millones de pesos, dólares y euros, dentro y fuera del país.

La consigna sería. Que la crisis la paguen los que la crearon. De sacrificios estamos cansados

El camino es: Unir a los empobrecidos y empobrecidas alrededor de un solo plan de lucha y una dirección coordinadora con el único método que conocemos los sacrificados; el de la unidad y movilización independiente de explotados(as) y oprimidos(as).

Nunca confiar en direcciones burguesas o traidoras que solo buscan conducir la lucha al terreno del enemigo de clases.

Tampoco en quienes desde ahora hablan de “frentes electorales” de izquierda para entretener al movimiento de masas y al activismo obrero y popular.

¡SOLO LA LUCHA DEL PUEBLO SALVA AL PUEBLO!

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s