Lo que quiero decir

Por Andrea Gómez Jiménez (Poeta costarricense)

Sobre lo que sucedió con un poema en la Feria Internacional del Libro en República Dominicana

El pasado 23 de abril participé en un slam de poesía en la Feria Internacional del Libro (FIL) en Santo Domingo, República Dominicana, junto a otres poetas del Abya Yala Poetry Slam, quienes seremos representantes de nuestros países en la Copa Mundial de Slam en Bruselas en septiembre 2022. A este evento fui invitada por el Festival Altavoz Caribe, organizado por Poetry Slam Erredé.

Mi primer poema fue “Lo único”, texto con el que gané el Campeonato Nacional de poesía de Costa Rica en 2019 (Poetry Slam CR). Es un texto de 3 minutos, acerca del orgullo y la alegría de la diversidad sexual. Las últimas frases del poema dicen así:

La revolución será con tetas o no será.

No sé cuándo esta mierda acabará, pero sin feminismo no sucederá.

Esto viene de atrás: la revolución es afro, la revolución es trans.

Enciendan una chispa y confíen en el incendio.

Pues resulta que el incendio se encendió. El domingo me dijeron que amanecí viral: parece que de mi poema circularon estas últimas frases y prendieron fuego a las redes sociales, atizadas por periodistas y twitteros de corte conservador, con afiliación religiosa, preguntándose si la feria del libro era “lugar para esto”. Eso dio lugar a montones de comentarios de gente que, sin conocerme, sin saber siquiera mi nombre, tiraron odio y censura misógina, lesbofóbica, racista y xenofóbica, me vaticinaron infierno y me asociaron con instancias estales y agendas que desconozco.

En la respuesta oficial de la FIL, se afirma que el espacio donde se realizó la presentación está cobijado por principios como el pluralismo y la libertad de expresión, que mis “conceptos individuales”, si bien no están en conflicto con la legislación y la constitución dominicana, no pueden ser censurados, aun cuando no coincidan necesariamente con la visión y gestión de esa entidad.

Quiero decir: que yo respaldo y sostengo cada una de mis palabras. Que para mí “la revolución”, es decir, cambios reales y transformadores de nuestras instituciones, sociedades e imaginarios latinoamericanos, NO será posible sin la participación de las mujeres (tetas/feminismo), las personas afrodescendientes (afro) y la disidencia sexual (toda la tortillería, mariconería y afines).

¿Está diciendo esta instancia oficial de la FIL, de manera sutil, que no está de acuerdo conmigo en esto? Vamos tomando nota.

Y no solo yo, que tengo mis propias luchas en mi contexto, con sus propios periodistas pandereta, sus propias tibias y complacientes instancias gubernamentales, sus propios Poncios Pilatos de manos más limpias que enfermera en pandemia. Pero hermanos y hermanas dominicanas: ustedes toman sus notas también.

Quiero decir: que mi participación como poeta escénica y slamer nunca es “individual” o “particular” porque la poesía es una apuesta colectiva. Y que el lugar del arte es justamente ese, el de ser generador de movimiento, aunque sea a partir de incomodar.

Quiero decir: que mi atrevimiento parece ser por representar a quienes nos salimos del gueto, quienes no somos hipócritas y quienes vivimos la disidencia sexual sin silencio o vergüenza, como una forma más, válida, de habitar un mundo humanamente diverso. Mi atrevimiento parece ser por usar palabras “vulgares” y humor, que se vieron como “peligros” absurdos e imaginados para la familia o la niñez. (Y yo que pensé que lo peligroso es el machismo, la pobreza, la exclusión, la prostitución infantil, la trata de personas o la violencia).

Quiero decir: que la respuesta de la organización del Festival Altavoz Caribe, y la que nos recomendaron dar, fue el silencio y la mesura. Que entiendo la importancia de no responder al calor del enojo o el dolor, de no dar importancia a gente obtusa que no se lo merece, a gente que, sin reparo, edita mi texto y me usa para sus propias agendas, sin darme derecho a respuesta; pero también siento que, tras una semana de lo sucedido, el silencio no debe mantenerse porque puede sugerir un miedo que, al menos yo, no tengo.

Puedo entender el silencio cuando me lo explican, cuando comprendo lo que hay detrás, lo que se puede estar jugando: intereses, puestos, presupuestos; entiendo que a veces hay que hacer concesiones hoy para cumplir ideales futuros. Lo que no soporto es la falta de transparencia.

No soy consciente de todo lo que se movió a raíz de lo acontecido, no sé las dimensiones que tuvo en redes o medios de comunicación dominicanos. Por un lado, me alegro, para no recibir más ofensas o sentirme en riesgo por ser quien soy y decir lo que digo; pero por otro, me ha privado de conocer todas las manifestaciones de solidaridad, complicidad y apoyo que han quedado silenciadas.

Varias personas dominicanas me ofrecieron disculpas por lo sucedido, en nombre suyo y del país, yo me quedo con el amor y la generosidad de ellas y muchas otras que no se sienten representadas por toda esa ola de mensajes discriminadores y excluyentes, me quedo, definitivamente, con una gran mujer, educadora pensionada, madre y practicante católica, quien escuchó mi poema el sábado y el domingo nos hizo un almuerzo enorme y generoso en su casa, donde hablamos, nos abrazamos, gozamos, dimos gracias antes de la comida con la foto de Juan Bosch colgando en la sala. Entre ella y yo, a pesar de nuestras diferencias, prevalece el amor y el entendimiento y solo me queda pendiente que me mande la receta de sus berenjenas.

Quiero decir: que tras ese incidente que me involucró, fueron canceladas varias actividades del Festival Altavoz Caribe: dos recitales callejeros con megáfono, la celebración del 10 aniversario del POXEO (que justamente iba a conducir junto a Alexéi Tellerías), un coloquio y un espacio de micrófono abierto.

La justificación para que no se realizara el POXEO fue la lluvia, pero sobre lo demás, hubo razones confusas, informales y poco transparentes. Creo que hubo improvisación y desorganización por un lado, por no promover alternativas a estas cancelaciones, pero además de esa impericia logística, creo que hubo una temerosa defensa de sus propios eventos, de la libertad expresiva y, para ponerme romántica, de la poesía y su función social.

Así como no me sentí lo acuerpada que hubiera querido o esperado de parte de la organización, la no realización de estas actividades, su no defensa de manera enérgica, astuta o decidida, resulta un irrespeto a mis compañeras y compañeros poetas slamers de Guatemala, Colombia, México y Costa Rica, quienes dejamos compromisos familiares y laborales, incurrimos en gastos y permisos para prepararnos y no recibimos los espacios pactados. Y quiero decir que ya teníamos un antecedente lamentable y del que tampoco hubo mayor explicación ni cuidado de parte de la organización: poetas y slammasters de Cuba y Haití que habían sido invitadas, no pudieron participar en el festival, porque no se resolvió a tiempo o de forma diligente, lo relacionado a su viaje y asuntos migratorios.

Agradezco enormemente el acompañamiento y apoyo de mi familia poética: LauCo, Victoria Equihua, Comikk MG, Cynthia Schnukiputzi, Catalina Sierra, Yaissa Jiménez, Afibola Sifunola y Luis Fernando Pineda. Por su escucha y ternura radical, porque ellas y ellos son quienes se la rifan por mí, porque saben que “si tocan a una, nos tocan a todas”, porque vamos con todo, nunca nos negamos ni nos dejamos solas o solos.

Mi intención con este comunicado es, simplemente, hacer saber de manera pública lo que sucedió y devolver a la FIL y la organización del Festival Altavoz Caribe la necesidad de manejar este tipo de incidentes de forma transparente, como práctica ética, de procurar en el futuro generar protocolos para acuerpar a los y las artistas que invitan a sus eventos, y reconocer que estas manifestaciones culturales no pueden ser silenciadas, como tampoco pueden ser detenidos los movimientos transformadores que impulsa el arte, en pro de la inclusión social y el abrazo a la diversidad en todas sus formas.

Agradezco a todas las personas, colectivos y organizaciones que hagan circular esta información y muestren su apoyo, no solo a mí, si no a los y las artistas, a nuestro trabajo, a nuestras libertades, a nuestras luchas.

Los derechos no se piden, no se mendigan, no se esperan. ¡Fuego!

Nota del Proyecto Anticanon: El domingo 24 de abril los medios dominicanos polemizaron con sus publicaciones sobre su intervención en la Feria Internacional del Libro, 2022. 

La poeta costarricense Andrea Gómez Jiménez participó en un slam de poesía durante la FIL, al día siguiente los medios de comunicación dominicana polemizaron su intervención, reseñando y catalogando de “controversial”, sin embargo, nunca contactaron a la poeta para conocer su versión y declaración al respecto, razón por la cual desde Proyecto Anticanon nos solidarizamos y exigimos en su nombre que se respete el derecho a réplica y se publique su perspectiva.

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