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Por Edwin Paraison

SANTO DOMINGO. República Dominicana ha registrado desde el siglo XIX movimientos migratorios que han tenido, entre otros, los siguientes impactos: predominio de familias de inmigrantes europeos en la economía con una tradicional incidencia en el poder, la emigración creciente dominicana y el uso intensivo de la mano de obra haitiana.

Edwin Paraison.

Edwin Paraison.

Pastor Vásquez, intelectual y diplomático dominicano, considera en su libro “Éxodo” que el dictador Rafael Leónidas Trujillo, instigador del anti haitianismo, ha sido el principal promotor de la migración laboral haitiana. Formalizó la contratación de braceros en 1952.

La mano de obra haitiana ahora es absorbida en la producción agropecuaria en general, la hotelería y en la construcción. Es tan indispensable en la economía dominicana como los millones de indocumentados mexicanos y latinoamericanos en Estados Unidos.

Los trabajadores haitianos aportan al PIB dominicano 5.4% equivalente a US$ 2,603 mil millones de dólares, según un estudio complementario de la Encuesta Nacional de Inmigrantes realizado por la ONE-FNUAP. Mientras, para el año recién finalizado, el Estado invirtió en sus gastos de salud y educación cerca de US$ 157 millones de dólares, de acuerdo a datos recogidos por la prensa.

Las remesas provenientes de República Dominicana, estimadas entre 350 y 400 millones de dólares anuales, tienen un mayor impacto en la pobreza de Haití que las registradas desde otros países según el Banco Mundial. Se puede decir que tienen una importancia estratégica para el país. Sin esa contribución posiblemente los que se benefician de dichos envíos hubieran tomado hace mucho el camino de la frontera.

Científicamente, considerar la migración haitiana como una carga, es una aberración.

En el marco de la competencia internacional, República Dominicana se promueve como una plaza atractiva para las inversiones extranjeras. Para tales fines incesantes esfuerzos se hacen desde el CEI-RD y las misiones diplomáticas y consulares en el mundo. Igualmente, se buscan mercados y oportunidades para las exportaciones y la industria dominicana.

Así, además de mantener una balanza comercial dominicana favorable en los intercambios binacionales, la Ley Hope, un acuerdo bilateral entre los Estados Unidos y Haití, ha ofrecido una excelente oportunidad de mano de obra barata y otra ventana de exportación a empresarios dominicanos que se instalan de aquel lado.

Influentes inversionistas haitianos han hecho lo mismo en territorio dominicano.
Por una suma que no ha sido revelada, el Grupo Bigio adquirió desde finales del 2011, las 224 estaciones de la Texaco, 10 instalaciones de aeropuertos y 3 terminales de importación. Ese año la inversión extranjera alcanzó el monto de US$ 21,380 mil millones.

La inestabilidad política haitiana ha provocado significativas pero discretas inversiones haitianas en las zonas francas, la hotelería, la restauración al igual que importantes alianzas en las telecomunicaciones.

Esas inversiones, hasta en el sector inmobiliario en los polos turísticos, en su mayoría no son contabilizadas como haitianas, por el hecho de que sus responsables tienen otra nacionalidad con la cual se sienten más seguros.

En dos restaurantes capitaleños de clase media alta los dueños haitianos prefieren no poner nada que los identifique con su país como consecuencia de un ambiente en la opinión pública que los transforma en enemigos de República Dominicana. Situación que pone igualmente en zozobra los estudiantes universitarios que generan ingresos por US$ 117 millones anuales, según estudio del Banco Central.

Paradójicamente, 20% de la población dominicana ha emigrado, según el Consejo Nacional de los Dominicanos que Viven en el Exterior (CONDEX). Tan solo en Puerto Rico, incluyendo unos 200,000 indocumentados, representan 7.24% de la población según datos extraoficiales.

Insertados en el sistema, su expulsión está descartada para no provocar el colapso del sector construcción y serios trastornos socio económicos en República Dominicana.

Desde luego hay que apoyar la regularización. Mas, la exacerbación ultranacionalista anti haitiana manipulando el tema migratorio tiene obviamente otros propósitos que ciernen dos peligros en lo socio económico. El primero es el desaliento a la inversión extranjera tanto haitiana como de otros países por crear inseguridad y temores en los inversionistas.

El segundo es provocar un boomerang migratorio de mayor impacto, con la promovida repatriación masiva de trabajadores haitianos, la cual, rompería el “muro de las remesas” que permite retener allá a potenciales emigrantes.

No se dejan confundir.

*El autor es sacerdote anglicano, antiguo funcionario diplomático y gubernamental haitiano. Actualmente, Director Ejecutivo de la Fundación Zile.

Mayor General Rubén Darío Paulino Sem.

Mayor General Rubén Darío Paulino Sem.

SANTO DOMINGO. Durante los primeros dos meses de este año, el Ejército de República Dominicana ha impedido el ingreso ilegal de 8,500 nacionales haitianos al país por diferentes lugares de la zona fronteriza, lo que el comandante General de esa institución, Mayor General Rubén Darío Paulino Sem, calificó como “algo sin precedentes”.

“Enero y febrero siempre han sido los meses de mayor tráfico de ilegales, pues los haitianos que viven en nuestro país viajan a Haití a pasar las festividades navideñas y tratan de regresar en estos meses; pero lo que hemos visto desde el año pasado es un incremento notable en la cantidad de los que emigran por primera vez”, manifestó Paulino Sem, de acuerdo a una declaración difundida por la institución castrense.

Expresó que “gracias a un significativo aumento de las actividades de patrullaje que realizan las brigadas fronterizas”, el envío de una fuerza de tarea institucional cada 15 días a la frontera y la intensificación de las labores que lleva a cabo la Dirección de Inteligencia G-2; han mejorado las capacidades del Ejército para contrarrestar este flujo, lo que permitió que durante el año 2013 fueran devueltos 52,000 haitianos, tratando de ingresar ilegalmente a través de la frontera, en comparación con el año 2012 cuando el número fue de 20,000.

“Hemos mejorado todas las infraestructuras del Ejército en la frontera, nuestros soldados desempeñan hoy sus labores en una condición más digna, les aumentamos los especialísimos e implementamos un sistema de incentivos para premiar a los soldados que tienen mejor desempeño, buscando con esto mejorar los resultados en el cumplimiento de sus obligaciones, agregó el alto oficial.

Destacó las labores de coordinación que se han realizado de manera permanente con la Dirección General de Migración y el Cuerpo Especializado de Seguridad Fronteriza Terrestre (CESFRONT), así como con la Armada de República Dominicana, para contrarrestar las actividades de organizaciones dedicadas al tráfico de ilegales a través de la frontera, quienes ahora buscan llevarlos hasta Puerto Rico arriesgando sus vidas en peligrosas travesías.

De acuerdo con los datos suministrados, desde el año 2013 el Ejército ha sometido a la acción de la justicia a un total de 236 personas por actividades de tráfico de ilegales, así como la cantidad de 185 vehículos y 263 motocicletas retenidas por ser los medios utilizados para estas actividades.

SANTO DOMINGO. Un análisis realizado por la Unidad de Políticas Públicas del Observatorio Político Dominicano (OPD-FUNGLODE) reportó que ya los y las migrantes haitianos/as no solo vienen al país a trabajar construcción o agricultura, como lo hacían en 2004, sino que en 2012 vienen a trabajar en el comercio más formal y a estudiar.

De acuerdo con el análisis realizado por Samantha García, monitora de la Unidad, basado en las encuestas de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO-2004) y de la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE-2013), en 2004 los migrantes haitianos llegaban al país con el propósito de trabajar y retornar a su nación, y ya en 2012 vienen a quedarse de manera permanente y a estudiar, lo que ha dado origen a una nueva migración.

“Ahora,  los haitianos emigran al país para quedarse y colocarse en distintos sectores y oficios, y no recluirse en los campos cañeros, convirtiéndose en una masa flexible que deambula por todo el país” señaló el documento.

Otro aspecto que da a conocer el estudio de esta “nueva migración” es el hecho de que entre 2004 y 2012, la población inmigrante haitiana se ha expandido en casi todas las actividades económicas del país. En 2004, las áreas que concentraron el mayor porcentaje de inmigrantes fueron la agricultura (41.1 %) y la construcción (38.1 %), pero ya para 2012 estos porcentajes se redujeron a 35.7 y 25.9 % respectivamente, mientras que los sectores de comercio (16.5 %) y otros servicios (10.4 %) cobraron importancia.

De hecho, en los renglones informales no-agrícolas (establecimientos con menos de cinco empleados, personas que laboran por cuenta propia,  independientes, así como los trabajadores no remunerados y el servicio doméstico) hay una fuerte presencia de migrantes: el 61 % de inmigrantes indocumentados trabaja en ventas informales y el resto labora como profesionales, técnicos, albañiles, guardianes y choferes, entre otros.

El concepto de la “nueva migración haitiana” se hace evidente en el motivo para migrar. En 2004, el 73.9 % emigró para trabajar, porcentaje que disminuyó a 45.2 % en 2012, cuando el 25.7 % lo hizo para permanecer y el 7.5% para estudiar. Los dos últimos porcentajes aumentaron significativamente en comparación con el año 2004, cuando la intención de establecerse era 14 % y la de estudiar apenas 0.78 % según la Oficina Nacional de Estadística indica el análisis.

El documento señala que la encuesta ENI-2012 demostró que los inmigrantes se adaptaron gradualmente para hacer una migración única. En 2004 según la FLACSO, el 47.5 % de los entrevistados cumplió una migración única, pero para el año 2012 este porcentaje aumentó a 75.9 %, para un incremento de 59.7 % de los que están mudándose a República Dominicana con carácter permanente.

De igual forma, el aumento de inmigrantes haitianos universitarios fue confirmado por una encuesta del Banco Central en 2011, la cual concluyó que el 73.5 % de estudiantes extranjeros era de nacionalidad haitiana, porcentaje que rondaba por 69.0 % en 2009.

García resalta que las condiciones en que viven los migrantes haitianos en República Dominicana han cambiado porque ahora tienen más acceso a profesionales médicos, el nivel de educación de los inmigrantes también es evidente, pues ha disminuido la cantidad de los que no están alfabetizados y ha aumentado el número de los que emigran para estudiar. “En 2012 había ocho veces más inmigrantes estudiantes que en 2004”, enfatiza el análisis.

Migración femenina

Samantha García señala que entre los inmigrantes haitianos se presentan dramáticas desigualdades de género, con más del doble de los hombres ocupados en relación con las mujeres.

El análisis revela que las mujeres son muy visibles en el comercio informal en mercados rurales y urbanos, y en algunos sectores agrícolas. El activo comercio minorista fronterizo de bienes está dominado por féminas. El turismo también ofrece oportunidades, mayormente por la venta de artículos a turistas.